“Usted cree que mi primo va a trabajar por el dinero que gana?
Ramón acaba de llegar de Cuba. Fue a ver a su familia en Cuidad de La Habana y Bauta.
Me dice: “el problema en Cuba es que el pueblo ya no aguanta más. La gente va a estallar en cualquier momento.”
¿Qué remedio tiene aquello? Ramón me contesta: “Yo le recomienda a los dos o tres jefes de los comunistas, que son a lo máximo tres pues los jóvenes que los rodean no pintan ni cortan, que vivan la vida de un cubano de a pie y aprendan lo que se está viviendo.
Le recalqué que el asumía que los jefes comunistas eran buena gente y al “saber de verdad lo que la genta pasa” mi amigo esperaba que ellos iban a cambiar.
Ramón me siguió explicando su tesis.
“Que vayan a buscar un alimento y que no lo encuentren. Que tengan que pagar una cantidad exorbitante por la malanga, el plátano o el arroz. La libra de carne de puerco limpia está a 30 pesos la libra.” “Que lleven a su hijo a buscar atención médica y el médico no esté porque fue asignado al Ecuador o a Bolivia o que el medicamento no aparezca.”
Ramón me amplía el dilema del trabajador cubano. Me dice, “tome por ejemplo mi primo. El gana 15 pesos cubanos al día. Tiene que coger una máquina que le cuesta 10 pesos cubanos de ida y vuelta para trabajar en el municipio Playa.”
Me pregunta entonces Ramón: “Doctor, usted cree que mi primo va a trabajar por el dinero que gana? Usted no se da cuentas de que va a buscar algo más. Si eso mismo, lo que roba en el trabajo. De eso es de lo que vive y negocia.”
“Yo no creo que eso no dure mucho doctor.”