Ay mísero de mi, hay infelice!
Escrito por el Dr. Antonio Gordon especialmente para debateucba.blogpost.es
Hace unos días pasaron por aquí unos cineastas haciendo entrevistas acerca del éxodo del Mariel. El proyecto tiene un website que pueden ver en: http://voicesfrommariel.blogspot.com/p/synopsis.html.
Hoy, por esas casualidades de la vida he visto aun “marielito.” SU historia no es la más típica del éxito pero tampoco creo que sea muy rara. Me luce, en mi opinión, que demuestra en qué estado está Cuba en estos tiempos.
Nació en 1951 en Marianao. Trabajó de estibador por muchos años hasta que en 1980 salió de Cuba por el Mariel. Dejó en Cuba a su madre, una esposa y dos hijos. Después de 4 meses en la base de Eglin en el norte de la Florida, unos medios parientes lo reclamaron para ir a Chicago. Allí trabajó en una bodega. Se arrimó a una mujer que no tenía pareja en esa familia que lo recogió y tuvo un hijo. Ese hijo se vino para Miami y su padre lo siguió. Después de unos anos, el hijo ya con unos veinti-tantos años regreso a su madre en Chicago.
Nuestro marielito está deshabilitado por trauma ocular que recibió en una pelea en Chicago. Ahora vive con un familiar que lo alberga. Se siente deprimido, vive de la ayuda estatal, federal y familiar. Le manda a su madre, hijos y primera esposa en Cuba 100 dólares mensuales. No ha vuelto más a Cuba.
En mi humilde opinión, este hombre pudiera decir como el poeta; “Ay mísero de mi, hay infelice!” SI fuera él solo, esto sería materia que meditar. Pero son ya dos las generaciones que pueden decir lo mismo y no hay, en el futuro cercano, señas de que la tercera pueda decirse feliz.