Los límites de la irreverencia de nuestros tiempos
Escrito por Antonio Gordon especialmente para debatecuba.blogspot.es
Hemos visto, como muchos de los lectores, a Raúl Castro “celebrando” con la comunidad judía de Cuba, lo que aparentemente queda de ellos.
El judaísmo, como todas las religiones, tiene muchos símbolos. El uso del kipá (yamulke, gorrito que usan los judíos) es una costumbre que se base en las sagradas escrituras. En el Talmud, el Señor, Dios de los israelitas, les pide a los creyentes que se cubran la cabeza dando así a conocer a los otros pueblos que ellos son temerosos del Dios único y verdadero y que esperan su juicio final algún día.
Hay que preguntarse si Raúl sabía lo que estaba haciendo. ¿No es ese mismo Dios el que han invocado muchos de las víctimas del régimen castrista antes de caer en los paredones de fusilamientos?
¿No es ese el mismo Dios que recibió las almas hechas cenizas de los cuatro pilotos de Hermanos al Rescate pulverizados el 24 de febrero de 1996?
Por otro lado, hay que pensar que hoy, día 7 de diciembre, además de la muerte de Maceo, conmemoramos el día de San Ambrosio. Resulta que Ambrosio fue uno de los testigos de una gran matanza que realizó el emperador romano Teodosio por aquella época, creo que el cuarto siglo del cristianismo. En vista del comportamiento inaceptable de Teodosio, San Ambrosio demando del mismo emperador una confesión pública y una penitencia por un periodo de tiempo. Solamente después de cumplir la penitencia, San Ambrosio acepto el arrepentimiento de Teodosio.
¿Cuándo fue que Raúl Castro se pronunció arrepintiéndose de sus crímenes y desmanes en contra de los cubanos creyentes y no creyentes?
¿Y si no se ha arrepentido ni ha hecho penitencia pública, entonces porqué el cardenal católico de la isla tiene que darle gracias por el Seminario? ¿Por qué se prestan los judíos de la isla para esta farsa? Es que todos los religiosos están de alguna manera infiltrados, chantajeados o embobados con el castrismo?